


El 26 de septiembre, miles de cristianos evangélicos se congregaron en las explanadas del Monumento a Abraham Lincoln, en Washington D.C., para participar en una jornada nacional de oración.
La convocatoria fue realizada por el ministerio del reverendo Franklin Graham, quien impulsó este encuentro con el propósito de interceder por los Estados Unidos.
Más de 100,000 personas provenientes de todo el país llegaron hasta la capital para elevar peticiones específicas por la nación y sus líderes.
Durante el evento, líderes de iglesias y ministerios de oración de gran influencia acompañaron al reverendo Graham, entre ellos el vicepresidente Mike Pence.
“Solo invitamos a orar y miles vinieron”, expresó Graham ante los medios locales, asombrado por la magnitud de la respuesta popular.
El evento se convirtió en un hito espiritual que reafirmó la importancia de la fe como motor de unidad nacional.
El vicepresidente Mike Pence asistió al acto inaugural frente al Monumento a Lincoln, donde inició la caminata de oración hacia el Capitolio.
En su discurso, transmitió un mensaje de esperanza, gratitud y unidad, alentando a los creyentes a mantener viva la fe en tiempos de desafío.
“Estados Unidos necesita las oraciones. Por eso estamos aquí: para pedir a Dios que bendiga esta nación”, declaró Pence ante los miles de asistentes reunidos.
Los participantes recorrieron siete monumentos emblemáticos, deteniéndose en cada uno para presentar peticiones específicas por las autoridades, las familias, la justicia y el futuro del país.
La caminata cubrió un trayecto aproximado de 1.8 millas, simbolizando el compromiso de los cristianos con la renovación espiritual y moral de la nación.
La caminata culminó frente al Capitolio de los Estados Unidos, donde la multitud oró fervientemente por los congresistas, los jueces de la Corte Suprema y las decisiones que moldean el destino del país.
Las voces se unieron en un solo clamor por sabiduría, integridad y dirección divina en el liderazgo nacional.
Este cierre simbólico fortaleció el espíritu de los presentes, quienes levantaron manos y corazones en favor de una América guiada por valores cristianos.
La jornada quedó registrada como una de las manifestaciones de fe más significativas de los últimos años, recordando al país que la oración sigue siendo un poder transformador.
El evento reafirmó la convicción de que el cambio verdadero comienza en la comunión y la unidad espiritual de su pueblo.
POR: DAVID ALBERTO PÉREZ
ESPECIAL PARA REVISTA EL ORADOR
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