


El atleta cristiano Tim Tebow hizo un llamado urgente a los creyentes de todo el mundo para unirse a él y a su fundación en la lucha contra el tráfico humano. En una carta abierta publicada por Fox News, el día de su cumpleaños número 33, Tebow relató los horrores de este crimen que destruye vidas cada día.
Recordó una llamada que cambió su vida: su padre, Bob Tebow, misionero cristiano, le contó que había “comprado” a cuatro jovencitas en el extranjero para rescatarlas de sus captores. Aquella experiencia impactó profundamente al joven Tim, quien entonces estaba en sus veintes y desconocía que ese tipo de transacciones existían.
Tebow escribió con crudeza: “Las personas compran abarrotes. Zapatos. Entradas a Disney World. Pero nadie debería comprar a otras personas”.
Ante la falta de refugios para las niñas rescatadas, Tim y su padre decidieron construir uno. “El mal triunfa cuando los hombres buenos no hacen nada”, escribió Tebow. Ese acto de fe y acción se transformó en el punto de partida de un movimiento que continúa salvando vidas.
De aquella decisión nació la Fundación Tim Tebow, que desde 2013 combate activamente el tráfico humano en todo el mundo. El atleta destacó que cada dos minutos, una persona es comprada o vendida, una cifra alarmante que exige acción inmediata. “Es inaceptable. Ya no puede continuar. Únete a nosotros hoy en la lucha”, exhortó.
La fundación impulsa programas que fortalecen a las familias y trabajan junto a organizaciones de rescate. Además, comparte el mensaje transformador del Evangelio con las víctimas, ayudándolas a superar el trauma y el abuso.
Tim Tebow, reconocido por su fe desde sus años como mariscal de campo en la Universidad de Florida y su paso por la NFL, mantiene su compromiso cristiano. Durante su carrera deportiva, solía escribir versículos bíblicos bajo sus ojos como testimonio público de su fe.
Hoy, su labor trasciende los estadios. Tebow representa la unión entre fe, acción y compasión, mostrando que un creyente puede marcar una diferencia real en un mundo necesitado de esperanza y justicia.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR
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