


La Iglesia Bautista Alfred Street, ubicada en Alexandria, Virginia (EE. UU.), decidió convertir la abundancia en acción solidaria. Durante la pandemia de coronavirus, donó más de un millón de dólares provenientes de los diezmos excedentes para apoyar a quienes más lo necesitaban.
El aporte se enmarca en una iniciativa llamada “Diezmo del Diezmo”, creada con el propósito de bendecir a la comunidad y sostener a organizaciones benéficas en los ámbitos de salud, educación y asistencia social.
Su pastor principal, el reverendo Howard-John Wesley, lidera una congregación de más de 10 000 miembros. En medio del aislamiento y la incertidumbre económica, el pastor confesó que temía una caída en las donaciones. Sin embargo, sucedió lo contrario: en las primeras dos semanas de cultos en línea, las ofrendas aumentaron un 25 % a 30 %.
Ante ese inesperado incremento, el pastor Wesley oró buscando dirección divina. “Sentí que el Señor me preguntaba: ¿Qué harás con ese excedente?”, relató. Entonces entendió que Dios no bendice para acumular, sino para compartir.
“Este excedente no era para hacer reservas bancarias ni ampliar nuestras cuentas —explicó—, sino para extender nuestras manos hacia quienes sufren”. Así nació el impulso que dio forma al “Diezmo del Diezmo”: destinar una décima parte de los ingresos para apoyar otras iglesias y organizaciones.
El reverendo Sedric Roberts, responsable del área financiera, destacó cómo la transparencia de la iglesia inspiró aún más generosidad. “Cuando los miembros vieron que los recursos se usaban para bendecir, comenzaron a dar más. Dios multiplica cuando abrimos nuestras manos”, afirmó.
La iniciativa alcanzó a iglesias pequeñas que debieron cerrar durante la pandemia, muchas de ellas sin medios para sostener sus ministerios. Wesley enfatizó que no se trata de competencia, sino de hermandad en la misión.
Cada semana, la iglesia selecciona una comunidad o institución para recibir apoyo financiero. “Queremos bendecir sin ataduras. Servimos al mismo Dios y trabajamos en el mismo propósito: llevar esperanza donde más se necesita”, afirmó el pastor.
De esta forma, la Iglesia Bautista Alfred Street se transformó en un ejemplo de fe práctica, administración responsable y amor en acción. Su testimonio demuestra que la generosidad puede cambiar comunidades enteras cuando se siembra desde el corazón de Dios.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR
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