


El crecimiento del evangelismo en línea ha transformado el panorama cristiano mundial.
Sin importar si el aumento del tráfico en internet será permanente o temporal, el impacto global es innegable.
Durante una sola semana, los recursos digitales de Cru fueron accedidos desde todos los países del mundo, según explicó Mark Gauthier, vicepresidente de la organización.
Gracias a las herramientas tecnológicas, el cuerpo de Cristo ahora puede plantar iglesias en cada grupo de personas no alcanzadas, utilizando menos recursos que nunca antes.
“Estamos viviendo uno de los mejores momentos en la historia de la iglesia para cumplir la Gran Comisión”, afirmó Gauthier.
El evangelismo digital ha permitido conectar comunidades enteras con el mensaje del Evangelio, incluso en lugares donde antes resultaba casi imposible llegar físicamente.
Durante los focos más críticos del COVID-19, varias organizaciones cristianas dirigieron campañas evangelísticas en línea hacia las regiones más afectadas.
La Asociación Evangelística Billy Graham (BGEA) lanzó una campaña en redes sociales enfocada en España, uno de los países más golpeados por el virus.
En pocos días, más de 93 mil personas vieron las publicaciones dirigidas en Facebook durante al menos diez segundos.
Además, más de mil personas conversaron por chat, en inglés y español, con voluntarios de la organización.
Estas interacciones revelaron una profunda necesidad espiritual y emocional en medio de la crisis sanitaria.
El formato digital permitió que el mensaje cristiano de esperanza llegara a millones, superando fronteras, cuarentenas y limitaciones físicas con una rapidez sin precedentes.
El evangelista Sammy Tippit, de 72 años, ha comprobado personalmente el poder del evangelismo digital.
Hace cuatro años, comenzó predicando sermones evangelísticos por Skype a pequeñas aldeas en la India.
Su mensaje se expandió rápidamente: más de diez mil personas se reunieron para verlo predicar a través de video, y cinco mil decidieron entregar su vida a Cristo.
Para dar seguimiento a estos nuevos creyentes, Tippit creó videos de discipulado de tres minutos y los compartió en redes sociales.
Los materiales se viralizaron, y hoy una red global de colaboradores prepara la distribución de dos nuevos sermones traducidos a diez idiomas, que llegarán a través de WhatsApp a casi setenta países con una audiencia potencial de diez millones de personas.
El alcance de Tippit llamó la atención de una estación de televisión en Irán, que se asoció con él para distribuir sus mensajes a seis millones de personas adicionales.
Aunque solo un “puñado” de evangelistas trabaja actualmente a esa escala, Tippit asegura que miles ya están utilizando Facebook y otras plataformas para compartir su fe con cientos de personas.
Su meta ahora es formar y capacitar a nuevos evangelistas digitales para ampliar aún más el impacto global del mensaje cristiano.
Con visión y fe, Tippit considera que la era digital ofrece una oportunidad histórica para la expansión del Evangelio.
El movimiento, que empezó con una simple conexión por Skype, hoy representa una red mundial de esperanza y redención que crece cada día.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR
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