


En solo diez días, Impact Church de Jacksonville, Florida, perdió a seis miembros de su congregación por causa del COVID-19.
Ante esta tragedia, su pastor principal, George Davis, convirtió la vacunación en una prioridad máxima para proteger a su comunidad de fe.
La iglesia organizó su segunda clínica de vacunación gratuita, con el objetivo de detener la propagación del virus y evitar más pérdidas entre sus feligreses.
En una publicación en Facebook, la congregación celebró los resultados del evento:
“¡El evento de vacunación fue increíble! Se vacunaron 269 personas y el 35% eran adolescentes. Esto se suma a las 800 personas vacunadas en marzo.”
El pastor Davis explicó a WJXT News que cuatro de las seis personas fallecidas eran menores de 35 años.
“Todos estaban sanos, y lo único que compartían era que no estaban vacunados”, afirmó con tristeza.
El pastor Davis compartió que entre 15 y 20 miembros de la iglesia están actualmente hospitalizados, y otros diez combaten el virus desde sus hogares.
“Es dolor”, expresó. “Estas son personas reales que conozco, a quienes he pastoreado durante años. Un joven de 24 años, lo conocía desde niño.”
La iglesia descubrió el primer caso positivo en julio, y desde entonces los contagios aumentaron rápidamente.
Davis aseguró que los feligreses fallecidos no permanecieron mucho tiempo hospitalizados antes de morir, lo que intensificó la urgencia de su mensaje.
“Mi pasión es servir a las personas a las que fui llamado a cuidar y hacer todo lo posible por ayudarlas a estar saludables”, enfatizó el pastor.
La congregación respondió con compromiso, participando activamente en las jornadas de vacunación y manteniendo la esperanza en medio del dolor.
Impact Church implementó protocolos estrictos de bioseguridad para proteger a su comunidad durante los servicios.
La iglesia realiza limpiezas profundas entre reuniones y exige el uso de mascarillas y distanciamiento social dentro del edificio.
Además, instaló estaciones de desinfección de manos en diferentes puntos del templo, buscando crear un entorno seguro para la adoración colectiva.
En redes sociales, la congregación reafirmó su compromiso:
“Continuamos haciendo nuestra parte, cuidando a cada visitante y tomando todas las medidas necesarias para mantenernos protegidos.”
Mientras tanto, el estado de Florida enfrenta un aumento alarmante de casos de COVID-19.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos, 13,793 pacientes hospitalizados representan actualmente el 24% de las camas ocupadas en hospitales estatales.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR
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