


Ante la reciente aprobación de la ley que legaliza el aborto en Argentina, el pastor Rubén Proietti, presidente de ACIERA, invita a la Iglesia a mantener una mirada espiritual y no partidista.
Desde la fe, la comunidad cristiana ha hecho un esfuerzo inmenso para evitar que legisladores electos por el voto popular aprobaran una ley contraria a la vida.
Sin embargo, muchos de esos representantes, elegidos mediante el sistema de listas sábanas, responden más a intereses políticos que al sentir del pueblo.
Proietti señala que este mecanismo arcaico, funcional a los mercaderes de la política, aleja a los verdaderos representantes del pueblo.
“Los discursos parlamentarios son parte de una fachada democrática —afirma—, pero las decisiones se sellan de antemano, lejos de la razón y del clamor ciudadano”.
El pastor lamenta que, aunque la mayoría del pueblo argentino cree en Dios, ese fundamento espiritual no tiene presencia en las decisiones públicas.
Ni el Parlamento, ni el Gobierno, ni los medios, ni las universidades reflejan esa fe viva.
“Si Dios no está en la vida pública, es porque la Iglesia no ha llevado la vida de Cristo a esos espacios”, reconoce Proietti con humildad.
Invita a los creyentes a asumir su responsabilidad: ser luz, sal e influencia del Reino en cada ámbito social.
También denuncia que gran parte de la dirigencia política ya no actúa por convicciones, sino por conveniencias, intereses o presiones ideológicas.
Incluso cuestiona declaraciones del propio Presidente, quien aseguró que “el aborto no es pecado”, contradiciendo la enseñanza cristiana y el sentir de millones de argentinos.
Proietti llama a no dramatizar la derrota política, sino a redoblar la acción espiritual y comunitaria.
“La prédica del Evangelio no depende de las leyes de turno —afirma—. Debemos predicar con más fuerza el mensaje de perdón, esperanza y vida eterna que sólo Cristo ofrece”.
El pastor recuerda que el Evangelio trae paz en la turbulencia, poder para vivir en un mundo hostil y propósito trascendente para la vida humana.
Con palabras llenas de fe, anima a los creyentes a involucrarse en la sociedad:
“Como la levadura, debemos mezclarnos para transformarla. Siendo luz, iluminamos los destinos; siendo sal, combatimos la corrupción y reconciliamos todo con Jesús”.
La reflexión concluye con un llamado a prepararse más, comprometerse más y participar más para influir con valores de vida en la comunidad.
“Renovemos nuestras fuerzas en el poder de Dios (Efesios 6:10) y sigamos extendiendo el Evangelio con unidad, fe y templanza”, exhorta Proietti.
Y cita palabras que resuenan como guía para estos tiempos:
“Los envío como ovejas en medio de lobos” (Mateo 10:16).
“Iremos andando y llorando los que llevamos la preciosa semilla” (Salmo 126:6).
“¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14).
Con esperanza firme, concluye:
“Ánimo, Iglesia de Cristo. Seamos fieles hasta la muerte, y recibiremos la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).
Pastor Rubén Proietti, presidente de ACIERA.
REDACCIÓN REVISTA EL ORADOR
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