Rushmoor Borough Council, en Hampshire, ha decidido pausar su intento de imponer una orden judicial que restringiría la predicación cristiana, la oración y la evangelización en los centros de Aldershot y Farnborough.
Esta medida se tomó después de una ola de objeciones de líderes religiosos y activistas locales, quienes consideraron la propuesta como una amenaza a la libertad religiosa y de expresión.
El consejo había iniciado el proceso el 7 de marzo de 2025, citando preocupaciones por la “alarma y la angustia” que supuestamente causaban algunas actividades religiosas públicas.
LEY DE COMPORTAMIENTO ANTISOCIAL
El borrador de la orden, basado en la Ley de Comportamiento Antisocial de 2014, buscaba prohibir oraciones públicas, cantos y la distribución de literatura cristiana. Romper la orden podría haber resultado en multas o hasta dos años de prisión.
La propuesta generó una reacción inmediata de predicadores y congregaciones, respaldados por el Christian Legal Centre y concejales conservadores. Durante una reunión el 23 de abril, líderes cristianos locales expresaron su preocupación por el impacto de las restricciones y la falta de consulta previa.
SIN PRECEDENTES
Sally Mc Guiness, evangelista lleva 15 años predicando en la zona, relató la carga emocional de enfrentar posibles cargos penales y la falta de respuesta del consejo a sus intentos de diálogo.
Críticos argumentaron que la medida era demasiado amplia y podría criminalizar prácticas tradicionales como los villancicos y la entrega de folletos cristianos. Los abogados del Christian Legal Centre calificaron la propuesta de “sin precedentes”, mientras que miembros de la comunidad destacaron el papel positivo de la labor cristiana con personas vulnerables.
EL CONCEJO ARGUMENTÓ
La intención era “equilibrar los derechos de todos los involucrados” y prevenir conductas que generaran malestar, pero los representantes de fe y activistas cuestionaron la falta de diálogo con los predicadores y la comunidad en general.
Entre las quejas citadas estaban el uso de altavoces portátiles y denuncias de que algunas predicaciones creaban un ambiente “no inclusivo”. Los predicadores reconocieron que, en ocasiones, algunos nuevos evangelistas podían ser demasiado entusiastas, pero insistieron en que causar ofensa no debería ser considerado delito.
EL CONCEJO REVISA SU ENFOQUE
Tras la reunión y el respaldo legal recibido, el consejo anunció que “pausaría” la solicitud de la orden judicial y revisaría su enfoque. El tribunal aún no ha fijado nueva fecha para la audiencia, y el consejo planea reescribir la propuesta tras consultar más ampliamente.